Una silla eléctrica de segunda mano: ganga o trampa, así se distingue
El precio de una silla eléctrica nueva hace tentador el mercado de segunda mano. La mitad de precio por una silla de dos años suena razonable, y a veces lo es. Pero a mi banco de reparación también llegan "gangas" compradas a desconocidos por internet, muertas al mes. La diferencia entre un final y otro está en lo que se revisa antes de entregar el dinero.
Esta es la lista que le daría a un amigo. Siete puntos, en el orden en que los comprobaría.
1. La etiqueta de la batería, no la marca
Pregunte cuándo se fabricó la batería, no solo de qué marca es. Las de litio envejecen incluso sin usarse. Una con más de tres años vive tiempo prestado por muy poco que se haya usado la silla. De paso: esquinas hinchadas, terminales con óxido o celdas de recambio de marca desconocida son motivos para rebajar duro o marcharse.
2. Una prueba con los oídos abiertos
Conduzca la silla diez minutos enteros, no dos vueltas al aparcamiento. Vigile si el indicador cae más rápido de lo razonable. Escuche rozamientos al girar, clics al arrancar, un motor que gime en una rampa suave. El vendedor limpia la silla antes de la visita; un rodamiento no se limpia.
3. El chasis, soldadura a soldadura
Pase un dedo por las soldaduras bajo el asiento y alrededor de los soportes del motor. Una grieta se muestra como un hilo con polvo de óxido, o una reparación que no encaja con las soldaduras de fábrica. Un chasis torcido por una caída cambia la trayectoria: la silla tira hacia un lado en suelo llano. Eso es una factura, no una característica.
4. El mecanismo de plegado
Pliegue y despliegue usted mismo cinco veces. Un mecanismo que exige "persuasión" o cierres que no cierran del todo delatan una caída o un forcejeo. Es también la mejor ocasión para comprobar si el peso real coincide con el del anuncio.
5. Los pequeños secretos del joystick
Empuje la palanca en todas las direcciones y manténgala. Un controlador sano vuelve al centro y frena limpio. Uno que vaya a la deriva, se atasque o responda desigual en una esquina tiene historia de humedad, y el controlador suele ser la pieza más cara de reponer: más que algunas sillas usadas enteras.
6. Cargador y cables
Exija el cargador original. Un cargador perdido o uno "universal" de mercado es señal de alarma: el voltaje equivocado mata baterías en silencio. Revise el puerto de carga buscando el polvo blancoverdoso del óxido.
7. ¿Por qué se vende?
Pregunte y escuche. "La compré para mi padre, la usó cuatro meses" es verificable: pida la factura. Un vago "me actualizo", sin caja ni papeles y con precio muy por debajo del mercado… a veces es exactamente lo que parece.
Cuánto vale
Regla rápida desde el taller: una silla de dos años en estado honesto vale la mitad de nueva, menos el precio de una batería con más de dos años, menos el desgaste visible de neumáticos y cojines. Si las cuentas siguen saliendo y pasó las siete comprobaciones, es un buen trato.
¿Prefiere comprar nueva? La gama completa está aquí, con garantía y posventa; y si quiere que le ayudemos a valorar una oferta de segunda mano antes de decidir, escríbanos.
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